En 2025, el mercado global de K-cultura ha entrado en una fase de madurez sin precedentes. Han pasado más de cinco años desde que plataformas OTT globales como Netflix y Disney+ ampliaron agresivamente su inversión en contenido coreano, y los patrones de consumo de los fandoms en el extranjero han superado la simple adoración de las "estrellas del Hallyu".